Era una tarde de primavera

¿O era de este recién llegado verano?, realmente no importa mucho, solo sé que era una tarde de un día cualquiera.

Estamos ahí sentados, en la sobremesa de rutina, después del típico chicharrón en salsa verde, ensalada y atún, caldos y carnes varias. ¿El tema? Todo y nada.

Después de dimes y diretes surgió a colación el chisme, perdón, el rumor, de que ella sostenía más de una relación en paralelo.

Casi llegando al pastelito de naranja y al café insípido del día, otro tema se hacía presente sobre la mesa. Todos ya sabemos que la otra fulana tiene fama de “roba maridos” y que el escándalo solo se postergaría para dar pie a lo inminente.

Levantando todos, aquella torre de tuppers vacíos, mirándonos, tratando de identificar quien ya era víctima del mal de puerco, nos despedimos y cada quien se perfilo a continuar con las aventuras del día, con las actividades propias de su puesto.

¡Buen provecho!

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