Otro día

-¿Todavía no te vas a despertar? ¡Se te va hacer tarde!…


-Voy -dijo entre dientes y aun somnoliento-.

Treinta minutos más tarde ya estaba en la mesa de la cocina tomando café. La rutina del día a día.

-Voy a lavarme los dientes.

Tomo sus cosas y tras la revisión de rutina salió con dirección a su trabajo.

-Vaya que es muy temprano -dijo para sí mismo-. Pero tras casi una hora transcurrida podía ver a lo lejos su destino.

Aquella oficina no tenía nada de espectacular. En realidad, era todo lo contrario. Lo único valioso en ese lugar era aquella vieja máquina de café que fue testigo de muchas platicas que en ese frio lugar se callaron.

-Que rápido se me ha pasado el tiempo, es hora de irse -dijo mientras tomaba sus pertenecías-. Acelero el paso al ver el reloj una vez más.

Otra hora perdida en el trayecto del trabajo a su hogar. Pensaba en cómo solucionar esa constante pérdida de tiempo cuando volvio en si y se percató que de manera autómata ya estaba frente a la puerta de entrada de su domicilio.

-Ya llegué -anuncio mientras guardaba sus cosas-. El silencio no se hizo esperar.

Sobre una mesita auxiliar, aun lado de un mallugado sofá apenas se podía ver entre varios objetos la fotografía de una mujer, la mujer que todas las mañanas lo despertaba oportunamente. La misma mujer que ese día cumplía 5 años de haber muerto.

2 comentarios sobre “Otro día

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