Malos clientes

Proyectos y un costal lleno de buenas ideas cargamos a cuestas la mayoría de nosotros. El negocio propio, el emprendimiento, la marca personal, el invento del año y un largo etcétera se encuentran dentro de ese costal…

Contar con la seguridad de la quincena y las prestaciones a muchos nos tranquiliza pues la mesa servida estará en casa y el agua, la luz y el gas no te los van a cortar. Sin embargo, también tenemos proyectos en paralelo; desde los servicios profesionales como independiente o freelance, hasta atender medio tiempo el negocio familiar.

Pero 9 de cada 10 emprendimientos no llegan al año de vida por varios factores (según soyentrepreneur.com):

  • No se dedican al 100% a su emprendimiento.
  • No tienen claro el mercado al cual el producto o servicio está dirigido.
  • No tienen plan de negocios.
  • No tienen identidad grafica desarrollada y lista para ser explotada.
  • Tienen malos clientes.

Y el punto anterior, creo que es el que a la mayoría nos ha llegado a frenar mucho o poco. Los malos clientes se dan por millón, siempre buscando la rebaja, el descuento de cuates y, ante todo, en busca de la oportunidad para fregarte con la idea de ser mas “abusados” que tu.

Van menospreciando tu valor como profesional en algo en lo que ellos no tienen ni la mas remota idea de con que se come.

En mi faceta de músico me he topado algunas barbaridades como las siguientes:

  • Déjamela más barata, les vamos a dar de comer.
  • ¿Por qué tan caro? ¿Pues cuantos son?, ¡ni que fueran mariachi o banda!
  • ¿Cuánto es?, te vamos a descontar el tiempo de descanso.
  • ¿Cuánto es?, te vamos a descontar las cheves y la comida.
  • Hazme un descuento, es que soy el padrino (cuando en realidad revenden al grupo).
  • Hazme una bajita, y si quieres no lleves tantas bocinas.
  • ¿y si no va el de la batería, cuánto sale?
  • Quiero escenario, luces y 6 horas de contrato, es hasta casa lachingada (muy lejos) pero solo hay 10mil, ¿te animas o me llevo a los del estadio?
  • Hay 4mil por 5 horas, anímate, es fin de semana, no estas haciendo nada.
  • Ven a tocar unas dos horas, te vamos a dar de comer y de tomar.

Como profesionista en el área de las tecnologías de la información me he topado con joyitas como estas:

  • A mi computadora le falla aquí, allá y acullá, prácticamente hay que hacer esto, esto otro y esto también, ¿Cuánto seria?, ¿Por qué tan caro?, ¡si ya te dije que hay que hacerle!
  • ¿Tanto?, ¡pues si ni le hiciste nada!
  • ¡Está muy caro!, el del ciber me lo hace por la mitad de lo que tú me quieres cobrar.
  • Me vas a dejar pobre, cada que vienes te llevas la ganancia.

Creo que en todas las profesiones y oficios nos vamos a encontrar con malos clientes, que para colmo son los más latosos.

En lo particular, cuando detecto este tipo de clientes, sobre todo cuando me piden servicios de TI definitivamente no los atiendo. Cuando nos toca un cliente así en el grupo, muchas veces solo se les hace un servicio (debut y despedida) porque es más difícil controlar la toma de decisiones cuando hay cuatro individuos involucrados.

No sean malos clientes, paguen lo justo y lo debido.

¡Abur!

 

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