Como siempre

No había pasado mucho desde la ultima vez que se habían visto. Ella vestía de manera discreta con toda la intensión de no llamar la atención y él, pues él como siempre.

Las cosas habían cambiado, El Sibarita había cerrado sus puertas. No había mas historias que contarle a esas mesas y muros ruidos por el tiempo y por la falta de cuidado de su propietario.

La avenida tranquila y poco concurrida se había vuelto un mar de comercios, según dicen, que por la gentrificación.

Solo quedaban recuerdos y el olor a café que seguía emanando diariamente de un pequeño local donde se tostaba café chingón, café del bueno, a decir de su propietario.

Abruptamente ella saco un par de hojas arrugadas de lo que parecía un porta documentos muy elegante y él solo atino a tomarlos, dudando. Segundos después ella se marcho con paso lento y firme. Él se quedo, como siempre.


Imagen de pasja1000 en Pixabay

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