La fila era enorme, seguramente había mas de quinientos autos esperando su turno y otros cientos de personas a pie, esperando unos pocos litros de tan preciado liquido. –¡Lo sentimos!, el producto se ha agotado. Otro día más sin agua.

No pudo llegar a su trabajo, por lo tanto, perdió el premio de puntualidad que tanto necesitaba. Al día siguiente ya había gasolina pero ya no le alcanzaba para pagarla.

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