Todos coincidían

Todos coincidían en algo y era en que su apariencia no era normal, como si fuera de otro mundo decían. Y no estaban tan equivocados. No era común ver a alguien que reuniera todas esas características físicas e intelectuales. Era raro que se equivocara, siempre acertaba, resolvía y si, con un pie adelante que el... Leer más →

Vivía bien, sin sobresaltos y el único problema que tenia era saber que cenaría cada noche. Poco a poco se dio cuenta que iban cayendo sus detractores y por consiguiente, era mas feliz. –¡No hay mejor venganza que vivir bien! ­–dijo mientras se iba a dormir.

Contigo

Risas, bromas y juegos Hoy a la pelota, Mañana a la cuerda floja, Después, ¿Qué se te antoja?...

Despertó temprano como de costumbre. Siguió la rutina de todos los días. Música para el alma, café para el cuerpo y desayuno para lo demás. Dos besos, que próximamente serian tres.

La fila era enorme, seguramente había mas de quinientos autos esperando su turno y otros cientos de personas a pie, esperando unos pocos litros de tan preciado liquido. –¡Lo sentimos!, el producto se ha agotado. Otro día más sin agua.

El sibarita: dos años después

Habían pasado dos años y algunos meses más. Luis, desde su barra, no volvió a ver a ese hombre ni a aquella jovencita. ¿Qué les habrá pasado?, ¿Encontraron una mejor cafetería?, seguramente fue el frape insípido o el rancio café del espresso. ¡Si, eso debió ser!, se decía a si mismo el amargado Luis. La... Leer más →

No pudo llegar a su trabajo, por lo tanto, perdió el premio de puntualidad que tanto necesitaba. Al día siguiente ya había gasolina pero ya no le alcanzaba para pagarla.

El postre (el extranjero)

El viaje en taxi fue la antesala a lo que les esperaba en la casa de ella. «Te recuerdo que aún falta el postre», mientras ella abría un poco mas la entrepierna para dar paso a la mano traviesa de él. Llegaron a su destino, pagaron la tarifa al taxista que había sido espectador de... Leer más →

El extranjero

El día había transcurrido de manera habitual y el reloj estaba por marcar las cuatro de la tarde. Sin pendientes y con las tareas diarias resueltas, aquel hombre se agacho para cerrar su oficina. Saco el celular de su bolsillo y envió un par de mensajes. —¡Hola!, nos vemos en el autobús. Muero de hambre.... Leer más →

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